Uno es multitud: Carta a una Amiga
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Me vistes nacer aunque hacía poco que tu
habías nacido también, eres como una madre, una hermana una amiga, a pesar de
los años de conocernos te ves siempre joven y pareciera que el tiempo no arruga
tu rostro, ni los momentos malos que has pasado te afectan, siempre haciendo
honor a tu nombre eres defensora de facultades, de la autoridad, y por el
derecho, creo que darías la vida, no sé si tratarte como un sistema porque en
ese caso te sentiría muy distante; eres controladora o contralora para ser más
discreto en mi apreciación, porque en tu papel de arbitrar y dar las
directrices de como traer un equilibrio tripartito, a veces sales mal parada y
nadie levanta una voz en tu defensa, ¿Quién es el que te lapida, si no son los
mismos ingratos que tú, a capa y espada defiendes?.
A veces te veo haciendo malabares con cuatro
esféricas: paz, justicia, pueblo y prosperidad; y no encuentras un orden lógico y
en que prioridad ordenarlos; paz depende de justicia, justicia trae paz, pueblo
quiere prosperidad pero depende de justicia y paz; prosperidad no se da sin
pueblo con justicia y en paz; las combinaciones serian de manera exponencial;
déjame ver si te ayudo y quiero apelar a tus bases y doctrina: lo primero amiga
mía es que tienes que levantar tu voz y hacerte oír en las calles, en las
plazas, en los mercados, entre la gente, en las instituciones y en las
organizaciones, diles que tu defiendes la soberanía y el derecho, que sin tu
presencia todas las fuerzas entrarían en un conflicto irracional y confusión
verbal, donde una torre de babel no tendría comparación alguna; Tienes que
levantar tu autoimagen, debes ser una referencia, el punto de equilibrio y el
catalizador que acelera los procesos hacia la prosperidad, entendimiento y armonización
orquestal que produzca un sonido agradable al oído del mundo.
He observado con preocupación que te has
convertido en tu mayor enemiga, por las licencias que te has permitido sin
pensar, dejando principios a cambio de nada, a veces torpe y con un poco de miopía,
te dejas arrastrar por corrientes ajenas a tus propios criterios apreciada
amiga; como todos, cometes errores pero no los conviertes en experiencias que
te dejen un aprendizaje para no volver a pasar por lo mismo, al igual que las
falencias de otros se te hacen invisibles a tus ojos. ¿Qué concepto tienes de
la justicia? Porque observo una inexactitud en ella; lo sabes predicar, pero la
praxis se te dificulta y esto confunde en el papel fundamental que tienes. No
te he visto sembrando semillas en la juventud, no te das a conocer en las
escuelas y siempre te atas con los dichos de tu boca por ser tan “Moralista”, “Dogmática”
y “Legalista”. Perdóname por ser un poco duro con mis palabras amiga mía, pero
tengo que hacerte volver en sí, porque te quiero y aunque tengas todas esas
fallas no conozco en toda mi vida mejor sistema que tú.
¡Democracia! mi amiga sigue defendiendo
la participación, sigue haciendo contraloría en los gobernantes, lleva paz y
prosperidad a los pueblos y no permitas que la mentira reine; organiza, ordena,
obra y juzga, dándole a cada uno lo que legalmente le corresponde.

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