Uno es multitud: De quien es la navidad


Pasatiempo p.p

Cuando un niño no recibe su regalo en estas fechas tradicionales, no es porque falló la cadena de valores, ni la de distribución, mucho menos de Santa, el niño Jesús o los Reyes magos; ¿quiénes son las manos de Dios?, ¿quiénes deben mirar con la mirada tierna de un padre amoroso? ¿Como camina él sin que le permitas usar tus pasos?, la mayordomía delegada de administrar los recursos eficientemente, llámese planeta, gente y recursos ilimitados, pareciera estar en saco roto, y la ilimitada competencia de poseer ilimitadamente no deja tomar un equilibrio para que todos tengan vidas felices.

En el fondo todos somos como niños que nos gustan los juguetes nuevos y jugar con ese teléfono de última generación, o lucir ese auto y llenar un poco el ego cual niño en preescolar que no le presta sus cosas a otros niños; nos encanta comer y deleitar nuestro paladar de acuerdo a la estación y festividad del día, que no es malo, y de acuerdo a nuestras aspiraciones y recursos podemos hacerlo, para unos pasarla sencillamente sin mucha extravagancia es suficiente y se sienten felices, para otros y de acuerdo a sus esfuerzos les gusta los brindis con exquisitos vinos y demás bebidas, salen de lo tradicional en sus comidas complaciéndose y mimándose hasta quedar saciados. Ahora, celebrar desenfocados de la razón trae un toque de falta de sentido de agradecimiento e identidad, es como celebrar un cumpleaños y al cumpleañero no se le invitó ni se le tomó en cuenta.

Hay una voz dulce de un niño dentro de nosotros que nos reclama y nos dice ¿Papá de quien es la navidad?, esa voz nos hace recorrer todos aquellos momentos hermosos cuando teníamos una ilusión, un sueño y una felicidad que se potenciaba cada vez que mirábamos debajo del árbol, y un paquete brillaba para nosotros era como una conexión extrasensorial que nos elevaba a otra dimensión; no importaba el contenido ni el tamaño ¡solo importaba que nuestra cartita fue leída y la respuesta se había materializado!; comprendo que este hombre o mujer no encuentra con que palabras responder cuando esa voz regresa, y dice: ¿De quien es la navidad?, y con miedo de romper la ilusión de ese niño preso allí dentro, nos apartamos un poco y hablamos en voz alta con nosotros mismos: ¿será que la navidad pertenece al comerciante? ¿El que ve solo ganancias y como aumentar sus activos? O ¿acaso será la navidad del que ocasionó aquel accidente por manejar sin conciencia que se había pasado de tragos? ¿la navidad será del que dañó la fiesta por comenzar una discusión que no tenía que ver con la fecha?... de repente vuelve la voz aun más dulce y tierna que antes; ¿Por favor contéstame de quien es la navidad?
  
 La navidad es de los niños, si muere la navidad con ella se muere un niño

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