Uno es multitud: Las palabras mágicas

Las palabras mágicas

Tener una máquina del tiempo nos daría la posibilidad de corregir acciones, errores, malas decisiones con solo entrar en una cabina y pulsar un botón marcando la fecha, la hora, el minuto y segundo, así tendríamos la posibilidad de llenar una planilla y aplicar nuevamente en el trabajo deseado, podríamos revisar la entrevista de trabajo y corregir los momentos desfavorables, quizás cambiar de carrera o escoger una nueva familia; pero en el mundo real las cosas no se dan de esa manera y en la escuela de la vida se aprende por ensayo y error, por estudios especializados o por lógica y auto evaluación, no existe tal beneficio del túnel del tiempo.

Así que nos toca aplicar palabras mágicas; si fallamos con la gente o sea en sentido horizontal un “lo siento no debí hacerlo” sería como ese corrector que usábamos con una brochíta sobre el papel, que permitía reescribir algo nuevo sobre el error, sin embargo la estigma seguía allí escondida como sepulcro blanqueado de aspecto rugoso.

“Discúlpame no debí decirlo de esa manera” funcionaría como borrar, erase, o suprimir, pero hay la posibilidad de pisar una flechita que mira hacia la izquierda (undo) y traer nuevamente el problema al ruedo; oímos decir te disculpo pero no lo olvido, y condicionamos la situación a tal grado que iríamos al fondo del mar a rescatar los tesoros de la venganza; pero..

Pero existen unas palabras y frases, mágicas que formatean el disco y hace nuevos surcos donde se puede sembrar semillas de comprensión, de empatía, de gracia y amor.
Como los pensamientos de Mandela que cambiaron un país, un perdónalos porque no saben lo que hacen de Jesús, como una madre que solo tiene ojos de comprensión para sus hijos; o perdonar un gol magistral anotado como balón mano; palabras que dejan los errores sin posibilidad de ser recuperados ni por el mas experto en la materia y no queda otra opción que escribir una nueva historia porque la anterior quedó sin efecto por una decisión de aplicar no una emoción sino la decisión de pasar por alto la ofensa.

Aunque la razón nos diga que está de nuestro lado, hay que medir nuestras palabras y acciones para ser alguien que no es arrastrado por la corriente, sino una referencia que impacte positivamente a generaciones futuras; a través de palabras mágicas se unen medias naranjas como un público y una idea, una perspectiva o intereses que apuntan al mismo blanco llenando expectativas comunes y dirigiendo líneas paralelas a dar un giro convergente para que en algún punto se lleguen a unir.
La relación horizontal con nuestro prójimo va condicionada a la relación invisible entre nuestro ser interior con una relación vertical que nos dice tácitamente; 
qué está bien y que esta mal.

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