Uno es multitud: SOMOS RESPONSABLES, UNICOS E IRREMPLAZABLES
Apreciar y cuidar
lo que tenemos. En un mundo competitivo donde el saber abre o cierra
puertas, estar informado es una necesidad, y para no andar perdidos en el
espacio la gente si no lo sabe lo inventa. La sobresaturación de información útil
por internet hace que nuestro alcance cognitivo se vea apabullado e incapaz de andar
al mismo paso y gastaríamos mucho tiempo para absorberlo todo. Aun así es un
privilegio vivirlo y disfrutar las bondades del avance hoy en día. El filósofo
Sócrates dijo: “Yo solo sé, que no sé nada”; hoy en día es como escalar una
montaña esperando ver detrás un extenso valle con un verde prado, pero nos
quedamos pasmados al alcanzar la cima y ver cinco picos aún mayores al
escalado; no apreciar este momento en que vivimos, sería como despreciar un
pastel de chocolate bañado con almendras, nueces y fresas.
Sin excusas. A veces nos
movemos como sonámbulos sin ni siquiera saber lo que sucede alrededor, sin
embargo evolucionamos perfectamente en cuanto a nuestro hacer al cual seguidamente
convertimos en costumbres y de tanto practicar, lo hacemos una cultura arraigada
como una palmera. Estamos al tanto de que la casa puede colapsar en cualquier
momento futuro y que este pedazo de terreno en el espacio donde vivimos, atacado
inmisericordemente con toda clase de descubrimientos, no por enemigos de marte
ni de miércole, pareciera mas bien por forajidos de un fin de semana completo. ¿Cuál
es el objetivo de una capa que nos protege de la basura cósmica y fragmentos
gigantescos que podrían destruirnos con solo rosarnos?, ya lo dije.
Todos por pecadores.
Somos como ignorantes conscientes de lo que hacemos, pero no nos importa si
la luz está en rojo, al fin y al cabo el daltonismo justifica los medios;
¿sabemos cuál es el plan B?, dicen que ojos que no ven corazón que no siente, a
veces es preferible no saber la velocidad a la que viajamos y solo nos queda amistarnos
con la ley de inercia y un cinturón de seguridad o aferrarnos fuertemente a la
brocha para tener cierto grado de seguridad; como avestruces valientes buscando
hacer un hoyo en uno ante la inexactitud, concientes del aporte que hacemos
convergemos a ignorantes asimilados, expertos individualistas que nos creemos
nuestro propio cuento.
Lo que sabemos y lo
que no. Ignoro como funciona una torre fraccionadora en una
refinería, no sé qué pasaría si hiciéramos un hueco en el suelo hasta llegar al
otro lado de la tierra y además no tengo la más mínima idea de cómo preparar
una comida al estilo mediterráneo. Son tantas cosas que no sabemos y es mejor
así. Llamamos profesional a la persona que hizo estudios universitarios y demás;
los que hemos estudiado, puede que desde nuestra tribuna consideramos fácil y
básico lo que hace una ama de casa al elaborar
una circunferencia como luna llena, de textura suave, de sabor en su punto, y con
un valor agregado de queso de cabra, llamada arepa, que si nos tocara a
nosotros esta labor, no habría forma geométrica para describirla, ni atributos
que darle; que referir de un excelente chofer de taxi, subestimaríamos la paciencia,
coeficiente intelectual de 64G para dar con las direcciones y la alongada amabilidad con
los ignorantes de las cosas que no saben.
Únicos e
irremplazables. Funciones, atributos, características, roles, usos,
profesiones, hobbies, talentos, dones, lo empírico, lo andragogico, la
experiencia, la capacidad, lo intelectual, lo innato e infinidades de aspectos
que nos diferencian y nos hacen únicos e irremplazables para el trabajo asignado
a nuestros genes, sin irrespetar al vecino.

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